Albert Einstein y Nueva York: la ciudad que lo inspiró, lo desafió y lo transformó

Albert Einstein en Nueva York

Albert Einstein y Nueva York: la ciudad que lo inspiró, lo desafió y lo transformó

 

Albert Einstein fue un físico alemán que revolucionó la ciencia con su teoría de la relatividad y su ecuación E=mc². Einstein vivió en Nueva York durante varios periodos de su vida, y tuvo una relación especial con la ciudad, tanto a nivel profesional como personal. En este artículo, te contaremos algunos de los aspectos más destacados y curiosos de la conexión entre Einstein y Nueva York.

Einstein llegó por primera vez a Nueva York en 1921, invitado por la Universidad de Princeton y por la comunidad judía de la ciudad, que le ofreció una cátedra en el recién fundado Instituto de Estudios Avanzados. Einstein aceptó la oferta, y se mudó a Nueva York en 1933, huyendo del régimen nazi que había tomado el poder en Alemania. Einstein se nacionalizó estadounidense en 1940, y vivió en Nueva York hasta 1955, año de su muerte.

Einstein se enamoró de Nueva York desde el primer momento, y disfrutó de su ambiente cosmopolita, cultural y diverso. Einstein se relacionó con otros científicos, artistas, intelectuales y activistas que residían o visitaban la ciudad, como Niels Bohr, John von Neumann, Kurt Gödel, Charlie Chaplin, Paul Robeson, Bertrand Russell y Mahatma Gandhi. Einstein también participó en varios eventos y conferencias en la ciudad, como la Exposición Universal de 1939, donde pronunció un discurso sobre la paz mundial, o el Concierto por la Paz de 1948, donde tocó el violín junto a Yehudi Menuhin.

Einstein también tuvo una influencia decisiva en el desarrollo de la bomba atómica, que se gestó en parte en Nueva York. En 1939, Einstein escribió una carta al presidente Roosevelt, alertándole sobre la posibilidad de que Alemania construyera armas nucleares, y sugiriéndole que iniciara un programa de investigación al respecto. Esta carta fue el detonante del Proyecto Manhattan, un proyecto secreto que reunió a los mejores científicos del mundo para desarrollar la bomba atómica en el laboratorio de Los Álamos, en Nuevo México. Einstein no participó directamente en el proyecto, pero su teoría de la relatividad fue la base teórica para el diseño de la bomba.

Einstein se arrepintió de haber contribuido al desarrollo de la bomba atómica, y se convirtió en un defensor de la paz y del desarme nuclear. Einstein se opuso al uso de la bomba contra Japón, y firmó el Manifiesto Russell-Einstein, un llamado a la humanidad para evitar una guerra nuclear. Einstein también se involucró en otras causas sociales y políticas, como el sionismo, el socialismo, el pacifismo, el antirracismo y los derechos humanos. Einstein fue un ciudadano comprometido con su tiempo y con su entorno, y usó su fama y su prestigio para denunciar las injusticias y promover los valores que consideraba esenciales.

Einstein murió en 1955, en el Hospital de Princeton, a causa de una hemorragia interna. Su cuerpo fue incinerado, y sus cenizas fueron esparcidas en un lugar secreto. Sin embargo, su cerebro fue conservado por el patólogo Thomas Harvey, que lo cortó en 240 piezas y lo envió a varios científicos para su estudio. Una de esas piezas fue a parar al Museo Mütter, en Filadelfia, donde se exhibe actualmente. Otra pieza fue robada por un periodista, que la guardó en una caja de galletas en su apartamento de Nueva York, hasta que la devolvió en 1996.

Einstein fue uno de los científicos más importantes, conocidos y populares del siglo XX, y su legado sigue vivo en la ciencia, la cultura y la sociedad. Einstein también fue uno de los neoyorquinos más ilustres, y su huella se puede encontrar en varios lugares de la ciudad, como el Instituto de Estudios Avanzados, el Museo Americano de Historia Natural, el Museo Judío, el Parque Central o el Puente de Brooklyn. Einstein y Nueva York fueron testigos de una época de grandes cambios y desafíos, y se influyeron mutuamente de manera profunda y duradera. 

Benjamín

Benjamín

¡Bienvenidos a Nueva York! ¡Feliz Viaje!

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