Hispayork
--:--

La isla de Nueva York que puedes ver desde la orilla, pero no puedes visitar

Por Hispayork.com
La isla de Nueva York que puedes ver desde la orilla, pero no puedes visitar
2026
Más votado
Qué ver

Hay lugares de Nueva York que no aparecen en las guías porque no tienen taquilla, horario de apertura ni una forma razonable de llegar hasta ellos. No basta con tomar el metro, caminar unas cuadras y seguir a la gente. No hay una fila de turistas, una tienda de recuerdos ni una cafetería junto a la entrada. De hecho, en este caso ni siquiera existe una entrada.

North Brother Island está ahí, en medio del East River, entre el Bronx y Rikers Island, a una distancia tan corta de la ciudad que uno podría pensar que basta con acercarse en barco. Pero no se puede. La isla está cerrada al público y la norma es clara: no se permite desembarcar ni recorrerla libremente. No es una atracción abandonada esperando ser descubierta; es una reserva protegida, con edificios deteriorados, vegetación densa y una historia demasiado incómoda como para convertirla en un paseo de domingo.

Desde lejos, North Brother Island parece apenas una mancha verde entre el tráfico del río y el perfil industrial del Bronx. Sin embargo, bajo esos árboles siguen escondiéndose los restos de un hospital, antiguos pabellones, estructuras vencidas por el tiempo y los rastros de una isla que durante décadas fue utilizada para aislar a personas enfermas cuando Nueva York temía que ciertas epidemias se extendieran por la ciudad.

La isla no fue construida para recibir visitantes. Fue construida para apartar a quienes la ciudad no quería —o no sabía— cómo mantener cerca.

El lugar al que se enviaba a los enfermos

A finales del siglo XIX, cuando las enfermedades contagiosas todavía podían alterar por completo la vida de una ciudad, North Brother Island se convirtió en sede del Riverside Hospital. Allí eran enviados pacientes con enfermedades que requerían aislamiento, entre ellas la viruela, la tuberculosis, la fiebre tifoidea y, durante la epidemia de 1916, numerosos enfermos de polio.

La lógica era brutal pero comprensible para su época: si una persona podía contagiar a otros, había que llevarla a una isla. No a un hospital en Manhattan, no a una casa en un barrio residencial, sino a un lugar separado por agua, suficientemente cerca para controlarlo y suficientemente lejos para que el resto de la ciudad pudiera seguir con su vida.

Hoy resulta inquietante pensar que, mientras Manhattan crecía, inauguraba edificios y se convertía en la ciudad que el mundo empezaba a mirar, a pocos kilómetros existía otra Nueva York donde la vida se reducía a pabellones, cuarentenas, enfermeras, barcos de suministros y pacientes que podían pasar meses o años sin saber cuándo regresarían a casa.

North Brother Island no era una prisión en el sentido legal del término. Pero para muchas personas debió de sentirse bastante parecida.

La mujer que quedó atrapada allí durante décadas

La historia más conocida de la isla es la de Mary Mallon, la cocinera irlandesa que pasó a la historia con el apodo de “Typhoid Mary”.

Mallon no presentaba síntomas de fiebre tifoidea, pero las autoridades sanitarias concluyeron que era portadora de la bacteria y que había transmitido la enfermedad mientras trabajaba como cocinera para varias familias de Nueva York. Fue confinada en North Brother Island en 1907, liberada años después bajo condiciones estrictas y recluida de nuevo en 1915 tras nuevos brotes vinculados a su trabajo. Allí permaneció hasta su muerte en 1938.

Su historia sigue provocando debate porque mezcla ciencia, salud pública, clase social y una medida de aislamiento que hoy resultaría difícil de imaginar. Mary Mallon fue tratada como un riesgo sanitario real, pero también se convirtió en una figura pública castigada de una manera que no siempre se aplicó igual a otros portadores asintomáticos. Lo que no admite discusión es que North Brother Island fue el escenario de sus últimos años: una isla pequeña, separada de Manhattan por un tramo de agua y de la vida normal por una distancia mucho mayor.

Tours y actividades

Reserva mientras lees

Cargando tours…

No hace falta exagerar la historia para que resulte estremecedora. Basta con imaginar a alguien mirando desde la ventana de un pabellón hacia una ciudad que seguía encendiendo sus luces cada noche.

El naufragio que convirtió la isla en refugio

North Brother Island también quedó ligada a una de las mayores tragedias marítimas de la historia de Nueva York. El 15 de junio de 1904, el vapor General Slocum se incendió mientras transportaba a miembros de una comunidad germano-estadounidense que iban de excursión. El barco acabó cerca de la isla y más de mil personas murieron entre el fuego y el agua.

El personal del Riverside Hospital y quienes se encontraban en la isla participaron en el rescate de supervivientes. La tragedia dejó una herida enorme en la comunidad del Lower East Side y durante décadas fue uno de los desastres más mortíferos de la ciudad.

Es una de esas historias que ayudan a entender por qué North Brother Island parece concentrar demasiadas vidas en muy poco espacio. No fue solo hospital, ni solo cuarentena, ni solo abandono. Fue también testigo involuntario de una ciudad que, incluso en sus días de ocio, podía quedar atrapada por la tragedia.

Cuando la ciudad se fue y la naturaleza entró

Después de la Segunda Guerra Mundial, la isla tuvo otros usos. Llegó a alojar a veteranos que estudiaban en universidades locales junto a sus familias y, más tarde, funcionó como centro de rehabilitación para adolescentes con problemas de drogas. El proyecto terminó cerrando en 1963, y desde entonces North Brother Island quedó abandonada.

Eso fue hace más de seis décadas.

Desde entonces, los edificios se deterioraron, los pasillos se llenaron de vegetación y los árboles crecieron donde antes había enfermerías, cocinas y habitaciones. La isla no fue demolida ni reconvertida en apartamentos de lujo, algo que en Nueva York ya sería casi un milagro urbanístico. Simplemente quedó allí, fuera del alcance de la ciudad, mientras la naturaleza empezaba a recuperar el terreno.

Hoy forma parte de un área protegida vinculada a las Harbor Heron Islands, un conjunto de islas deshabitadas que sirven de refugio para aves y otras especies. Su valor actual no está en que pueda convertirse en una nueva atracción, sino precisamente en que no lo sea.

La isla que no necesita ser conquistada

Cada cierto tiempo vuelve la discusión sobre si North Brother Island debería abrirse al público de manera limitada. Se han estudiado fórmulas de acceso controlado, recorridos de bajo impacto y proyectos de preservación, pero los problemas son evidentes: edificios en mal estado, muelles deteriorados, ecosistemas frágiles y una historia que no debería transformarse en una experiencia de turismo oscuro con selfies entre ruinas.

Quizá esa sea la parte más interesante de North Brother Island. En una ciudad donde todo parece tener que convertirse en restaurante, mirador, museo, residencia o experiencia de pago, esta isla sigue diciendo que no.

No porque esconda un tesoro ni porque guarde una conspiración. Su misterio es más simple y más poderoso: está ahí, visible pero inaccesible, recordando que Nueva York también tiene lugares que no están hechos para nosotros.

Desde la orilla, North Brother Island parece tranquila. Los árboles ocultan los edificios, el río sigue pasando y la ciudad continúa al fondo, impaciente como siempre. Pero bajo esa vegetación permanece una historia de epidemias, naufragios, aislamiento y abandono que ninguna pantalla gigante podría contar mejor.

Porque a veces el rincón más extraño de Nueva York no es el que está más lejos.

Es el que está delante de ti y, aun así, no te deja entrar.

Cómo llegar

North Brother Island · East River, New York

Abrir en Google Maps →
Experiencias recomendadas

Tours y entradas en Nueva York

Si te ha gustado este artículo, reserva tu próxima experiencia en NY con cancelación gratuita.

Cargando tours…