¿Sabías que en Nueva York también hay toros?
Cada 7 de julio, millones de personas en todo el mundo ponen la mirada en Pamplona. Los toros recorren las calles, los corredores intentan esquivarlos y, durante unos minutos, parece que no existe otro lugar en el planeta. Es el día grande de San Fermín, una de las fiestas más conocidas de España. Mientras veía las imágenes de este año, me vino una idea que, reconozco, nunca antes me había planteado.
¿Hay toros en Nueva York?
La respuesta me sorprendió incluso a mí. Sí. Los hay.
No recorren la Quinta Avenida ni provocan encierros por Manhattan, pero están mucho más presentes de lo que imaginamos. Algunos reciben millones de visitas cada año, otros pasan completamente desapercibidos y unos cuantos ni siquiera tienen cuernos... aunque todo el mundo los llama "toros". Así que, aprovechando que hoy medio mundo habla de San Fermín, me apetecía hacer un recorrido por los toros más curiosos de Nueva York.
1. El toro más famoso del mundo está en Wall Street
Si existe un toro capaz de competir en popularidad con los de Pamplona, probablemente sea el Charging Bull de Wall Street. Lo curioso es que nunca debería haber estado allí. La escultura fue creada por el artista italiano Arturo Di Modica, quien una noche de diciembre de 1989 la dejó frente a la Bolsa de Nueva York sin pedir permiso a nadie. Era un regalo para la ciudad después del desplome bursátil de 1987 y representaba la fuerza, el optimismo y la capacidad de recuperación de Nueva York.
A la mañana siguiente las autoridades la retiraron. Pero ocurrió algo inesperado. A los neoyorquinos les encantó. La presión popular fue tan grande que pocos días después el Ayuntamiento decidió instalarla definitivamente en Bowling Green, donde continúa hoy convertida en uno de los monumentos más fotografiados de toda la ciudad.
Cada día miles de turistas hacen cola para tocar sus cuernos, hacerse una fotografía junto a él o cumplir la tradición —cada vez menos permitida— de acariciar ciertas partes de la escultura buscando buena suerte. Curiosamente, el toro más famoso de Nueva York ni siquiera nació allí.
2. En Nueva York los "toros" también viven en la Bolsa
La primera vez que escuché hablar de un bull market pensé inmediatamente en el Charging Bull. Después descubrí que el toro ya formaba parte del lenguaje financiero mucho antes de convertirse en estatua. En Wall Street, un mercado alcista recibe precisamente ese nombre porque el toro embiste levantando los cuernos hacia arriba, igual que suben las cotizaciones cuando reina el optimismo. Su contrario es el famoso bear market, el mercado bajista, donde el oso golpea hacia abajo con sus zarpas. Es curioso cómo un simple animal ha terminado convirtiéndose en uno de los símbolos universales de la economía mundial. Y, sin darte cuenta, cuando paseas por el distrito financiero descubres que el toro está presente incluso cuando no lo ves.
3. Los toros también viven en los museos
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Muchos visitantes recorren el Museo Americano de Historia Natural buscando dinosaurios, ballenas gigantes o meteoritos. Yo también lo hice. Sin embargo, un día terminé deteniéndome delante de una enorme colección de bóvidos procedentes de distintos rincones del planeta. Bisontes americanos, bueyes almizcleros, gaur asiáticos y otras especies impresionan tanto por su tamaño como por la historia que cuentan sobre la evolución y la relación del ser humano con estos animales. No son una de las salas más fotografiadas del museo. Precisamente por eso merece la pena detenerse unos minutos.
4. En el Bronx Zoo también hay auténticos gigantes
Si prefieres ver animales vivos, el Bronx Zoo ofrece otra sorpresa. Entre sus cientos de especies pueden encontrarse algunos de los bóvidos más espectaculares del planeta, animales enormes que recuerdan inmediatamente la fuerza y la imponencia que asociamos a los toros. No tienen la fama del Charging Bull. Pero probablemente sean los únicos de esta lista que podrían mirar a la famosa escultura de Wall Street... de tú a tú.
5. Los toros escondidos que casi nadie mira
Hay una costumbre que he adquirido con los años. Levantar la vista. Cuando uno deja de mirar únicamente los escaparates y empieza a observar las fachadas de Nueva York descubre un universo completamente distinto. Águilas. Leones. Gárgolas. Y también toros. Muchos edificios históricos conservan relieves, cabezas esculpidas o pequeños detalles decorativos que pasan desapercibidos para el 99 % de los turistas. Son esos secretos que solo aparecen cuando decides caminar un poco más despacio que el resto.
6. El Metropolitan también tiene sus toros
El Metropolitan Museum of Art guarda esculturas, relieves y obras de distintas civilizaciones donde el toro aparece como símbolo de poder, fertilidad, sacrificio o riqueza. Desde piezas procedentes del Antiguo Egipto hasta esculturas clásicas griegas o romanas, el toro ha acompañado a prácticamente todas las grandes culturas de la historia. Resulta curioso comprobar cómo ese mismo animal que hoy asociamos a Wall Street o a San Fermín ya era protagonista hace miles de años.
7. El toro que millones de turistas buscan... sin saber por qué
Hay algo que siempre me llama la atención. He visto personas que no saben quién fue Arturo Di Modica. No conocen el significado del mercado alcista. Nunca han oído hablar del bull market. Y, sin embargo, hacen una cola de media hora para fotografiarse junto al Charging Bull. Supongo que ocurre porque algunas esculturas terminan convirtiéndose en símbolos mucho más grandes que la historia que las originó. Hoy ese toro representa Nueva York casi tanto como un taxi amarillo, la Estatua de la Libertad o el Empire State Building. Y eso es algo que muy pocas obras de arte consiguen.
Mucho más que San Fermín Mañana volveremos a ver imágenes de Pamplona. Toros recorriendo calles estrechas. Corredores vestidos de blanco. Miles de personas pendientes del reloj. Mientras tanto, al otro lado del Atlántico, otro toro seguirá recibiendo visitantes sin moverse un solo centímetro. No habrá encierros. No habrá corredores. Pero miles de turistas seguirán acercándose a él para hacerse la misma fotografía que millones de personas antes que ellos. Quizá ese sea el encierro más tranquilo del mundo. Y también uno de los más famosos.
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